En 1997, en Estados unidos se estaba gestando una de las revoluciones musicales mas importantes de mi vida y de la de millones de personas en el mundo, el Nu Metal.
En este año la cultura plástica gringa llegó a niveles tan altos que una de las ramas del periodismo que más daba rating era la de la farándula, los paparazzis, como se les decía, por un personaje de apellido Paparazzo de una película de Fellini, la Dolce Vita, estaban desatados, llegaban a puntos que rosaban la delincuencia, escudados en la libertad de prensa, hacían cosas como, meterse a casas de famosos, vender ilegalmente imágenes de bebés recién nacidos, y claro, tomar fotos a vehículos en movimiento, con “flashes” que claramente podían encandilar a las personas que iban conduciendo y hacerlas perder el control. Algo que recuerdo de ese funeral es que a los millenials no nos podía importar menos, pero Notorious, ese si que nos importó, ya se había ido Tupac, y con ellos la guerra entre las dos costas. Internet estalla y nada volverá a ser igual, un sonido nos separaba de las otras generaciones, de las que venían y de las que ya habían estado, Mike Mignola publica Hellboy, el personaje más millenial de los millenials, recuerdo ver las filas de tres pisos para ver Titanic, recuerdo estar enamorado de Helent Hunt y de Rachel Green, recuerdo no entender a Daria pero sí a South Park; habíamos heredado la rabia del gangsta rap, del grunge y del metal, Soda se separaba y los Cadillacs después de haber tocado Ska durante toda su vida hacían su álbum más pesado y más tirado al metal, Fabulosos Calavera, los Guns seguían anunciando su Chinese Democracy, Green day sacaba su álbum más infravalorado, Nimrod, Blur se burlaba del Grunge 4 años después de la muerte de Cobain, y Oasis sacaba su tercer álbum Be Here Now, que no le fue tan bien como a sus predecesores, todo se escuchaba viejo y obsoleto, pero en Estados Unidos un tal Marshall Bruce Mathers y en México el hermano de Francisco Huidobro guitarrista de la banda Fobia, Micky Huidobro, lanzaban sus álbumes Slim Shady EP y ¿Dónde jugarán las niñas? respectivamente, también, Brian Hugh Warner un año antes había lanzado una bomba, Antichrist Superstar, tres álbumes que marcaban a una generación de “don y doñas nadies”, eso éramos, burlas y comentarios agudos, quejas, quejas y más quejas, preguntas sin respuestas.
En Colombia, después de la muerte de Pablo Escobar, el cartel de Cali tomó el control, junto a las guerrillas y los paramilitares, el propio presidente había recibido platas del narcotráfico, las masacres de Urabá y el Guaviare formalmente tenían nombre y apellido, Autodefensas Unidas de Colombia, parecía una historia de nunca acabar, un país de nadie, un país de todos; Lastimosamente, así como los corridos mexicanos son la representación de esta cultura de “plata o plomo” en la actualidad, en esa época era el vallenato, uno de los géneros más hermosos y representativos de Colombia se había convertido en la banda sonora de las mafias, la salsa aplastaba con nuevos nombres internacionales como Gilberto Santa Rosa y Víctor Manuelle y otros ya conocidos como Marc Anthony, La India o el Grupo Niche. Antes del 97 el grunge y el Neo punk llegaron acá de manera underground, muy pocas personas escuchaban estos subgéneros que se reunían en uno solo, el rock, pero empezaron a crear un nicho que tenía mucho potencial, ya se había comprobado con la unión del rock y el pop con Pies descalzos de Shakira, la unión del rock y el vallenato con Clásicos de la provincia de Carlos Vives, y claramente el grupo más importante de rock de Colombia y uno de los más importantes del mundo liderado por una mujer, como diría Teloresumo, y me pongo de pie, Aterciopelados. Obvio ya había una escena de rock en las grandes ciudades de este país para el 97, ya existían grandes bandas como La Derecha, Ekymosis, Kraken, La Peste y Las 1280 Almas (uno de mis grupos favoritos de toda la vida); hacía dos años en Bogotá, se había creado, el festival de Rock gratuito más importante y grande del mundo, y me vuelvo a poner de pie, Rock al Parque; pero hubo algo muy importante que ayudó a que ese nicho de personas alternativas lograran unirse, ya existían emisoras, especializadas en salsa, vallenato y música tropical, emisoras que habían marcado a toda una generación como 88.9 y su programa de las mañanas La Locomotora, programas enteros dedicados al metal (algunos muy famosos), al rock y al hip hop, pero, que yo recuerde, ninguna estaba especializada en rock, pero, un día de abril de ese año, a la medianoche y un minuto, al mejor estilo de MTV, en el dial 102.9 F.M. de Bogotá, sonó Smell Like Teen Spirit de Nirvana, iniciando una nueva era del rock en Colombia, y que lideraría los ratings durante más de una década, sobre todo con su programa de las mañanas, el Gallo de Radioacktiva. Me quedo corto para hablar del rock colombiano, pero ya lo haré en otra ocasión.
Mientras tanto en Estados Unidos por ambas costas, empezaron a sonar bandas que escuchaban los surfistas, Skaters y Rollers, como Sublime y Bad Religion, Rage Against the Machine, ya habían y seguían teniendo éxito, y algunas bandas como Faith No More y Pantera (que increíble canción es Walk) estaban cambiando su sonido radicalmente del Glam Metal a este nuevo sonido lleno de rabia y dolor; pero una banda fue la que materializó todo esto que venía pasando y la condensó en un álbum, Adrenaline de Deftones marcó aquel movimiento que estaba naciendo, Bored su primer sencillo describía a la perfección esa época, nos describía, queríamos más de esto, queríamos más rabia, queríamos más Deftones, y nos lo dieron, en 1997 sacan Around the Fur, y My Own Summer irrumpió en las radios gringas

